Creatividad al servicio de la naturaleza

La Rioja, 2015

“También los bosques de Joan Mirandes se sirven del cielo para desplazarse. “Son bosques voladores –explica el artista- porque trasladan las esculturas originales, ubicadas en los bosques de Gerona, hasta aquí, hasta los bosques de Santa Lucía, hasta los bosques riojanos”. La obra de Mirandes se ubica junto a la ermita, a la entrada del pueblo. Allí, entre la arboleda ha dado forma a un hogar bajo la estructura del estilo que propone la selvicultura. Así, justo antes de adentrarse en el bosque, un juego de bloques de paja ejerce de recibidor, desde ahí –ya bajo la arboleda, una zona de transición traslada al visitante hasta la estructura central, que advierte del cambio de espacio. A partir de ahí, Joan Mirandes –con la colaboración de Jesús, de la asociación Terran- han creado una serie de pasillos que transitan entre la vegetación, espacios a modo de habitaciones decorados con esculturas realizadas con materiales de la naturaleza. En busca de una mayor habitabilidad selvática, el artista catalán ha canalizado el agua de las lluvias, generando así un paseo más agradable y accesible”.

( SPOONFUL )

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rtve.es

EL BOSQUE QUE VUELA

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 EL BOSQUE QUE VUELA
       -De Rocacorba a Santa Lucía
        -De Santa Lucía a Logroño

Aunque tengo interés personal en la silvicultura (cultura de la selva), en un sentido amplio, es decir, en la exploración de las posibilidades de simbiosis entre hombre y selva, en sus diversos aspectos, aquí voy a centrarme en una actitud de entrada, en una forma de presentarme ante un entorno selvático.

Una pequeña parte del bosque de Rocacorba (Girona), en forma de esculturas, vuelan hacia Sta. Lucía(La Rioja). Su intención, en buena parte metafórica, es de situarse, por un tiempo, en bosques riojanos, ofreciendo una relación entre ambas localidades, así como de explorar, intuir posibilidades, y colaborar en concretar algunas.
Con ésta idea nos situamos, con Jesús, ingeniero bioarquitecto, en la chopera de la ermita de Sta. Lucía, para preparar el escenario del encuentro.
Situados ya y con un cierto objetivo, planteamos la actuación como un diálogo ante un entorno que hace de espejo; reconociendo parte de las fuerzas que actúan en el bosque, observando cuales y como resuenan en mí, fuimos concretando un lenguaje en forma plástica. Primero palabras, luego frases que van condicionando, delimitando, concretando espacios en donde hombre y bosque converjan.


Ante el bosque sentí expectación e ignorancia, con la ignorancia se abre la escucha, con la escucha aparece un misterio incomprensible, aguantando esta sensación, incomprensible en su ingravidez, se abren posibilidades realizables.


Desaparece todo dictamen claro, solo un suave susurro de la evocación, sirve de cierta guía para decidir  con firmeza.


Olvidando la técnica para poder utilizarla. 

Olvidando los conceptos para que fluyan y se amplíen.

Olvidando la pura individualidad para que se estructure licuándose.

Olvidando lo que creo saber para intuir lo que abarca mi desconocimiento…

Intento comprender los diferentes ritmos del bosque, para sentirme.


El bosque de Sta. Lucía, con su vida y muerte entrelazados, con su complejidad que eventualmente parece simple, con su equilibrio siempre inestable, con sus pulsiones que parecen derramar ancestros recién nacidos, con su aparente, a veces distante, y siempre amable indiferencia, acoge Rocacorba.

Joan Mirandes

EL BOSQUE QUE VUELA, CONVIVENCIA ARMÓNICA DE IDEAS Y ESTRUCTURAS

Mi participación en la obra de Joan Mirandes es un recorrido. Me abro camino a través de su pensar laberíntico, empatizo con su modo de sentir y su profundo hacer. Interpreto lo que Joan espera de mí, dialogo con su obra, me empapo de ella. Busco una convivencia armónica entre sus ideas y mis estructuras. A veces los acercamientos entre personas pueden ser lentos y al ralentizarse los encuentros se intensifican, de ahí la existencia de la puerta llamada Segunda oportunidad de los chopos caídos, que busca favorecer un encuentro pausado con la obra. Al atravesar la puerta recíproca, contemplamos a los chopos realzarse en comunidad. Al ayudarse los unos a los otros la estructura permanece erguida.

De Joan he aprendido que la infancia perdura en nosotros, que aquello que apreciamos hacer se reaviva a través del juego y nos conecta con nosotros mismos. Esta conexión profunda hace que el paso a la madurez se produzca de forma natural, en una sucesión tranquila, a través de La puerta a la madurez. Realizada con cañas de río entrelazadas y dando continuidad a una rama existente, forma un arco en continua tensión. Debajo de éste las dos orillas de un riachuelo (la infancia y la madurez) perviven a sólo un paso.

Como ingeniero en bioarquitectura, acostumbro a servirme de la naturaleza más cercana como medio para proveerme de material de construcción. Esta experiencia en cambio, me ha permitido establecer una conexión diferente con ella, más creativa. Agradezco a Joan haberme dado la oportunidad de participar en este bello encuentro entre arte y naturaleza. Su tímida expresión “fes el que sentís”, junto con su emoción desbordante, inundaron mi forma de hacer y dieron rienda suelta a mi imaginación. Mil gracias, Joan.

Jesús Ramírez

El bosque sigue volando….a partir de una propuesta, y de la mano de Marina Pascual que gestiona ”  Peepart” ,una escultura ha sido cedida a diversos artistas, que la han acogido para hacer alguna obra relacionada con ella, o con alguna de las creaciones de los participantes anteriores.
El trabajo concreto y personal, manteniéndose concreto y personal puede, quizá sentir el sutil acompañamiento de un colectivo más abstracto, abierto a posibilidades aún indeterminadas…


Aterrizando

La emoción ha abierto caminos entre la maleza para intentar buscar la sabiduría ancestral del lugar, y quizás haya escuchado susurros.

La emoción ha desbrozado los caminos para que la explosión, la explosión de la alegría, se condense, se destile en respeto y silencio. Y quizás, quizás se haya canalizado.

La emoción se ha inventado caminos entre la maleza, para que los vientos del norte y sur, y las aguas de este a oeste se reúnan y lo celebren. Y quizás, quizás el fuego del sur guíe i vivifique la fiesta.

La emoción ha desafiado las espinas buscando lo imposible, y quizás, quizás se haya vivido por un instante en el reflejo de alguna mirada.

La emoción ha abierto caminos entre la maleza para ustedes, para vosotros compañeros. ¡Disfrutemos-lo!

Con agradecimiento Joan.

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